A comienzos del siglo XXI, el Congreso de la Nación sancionó la Ley 25.446 de Fomento del Libro y la Lectura y la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera. Estas normativas nacieron para corregir los severos desequilibrios generados en la década del 90, un período marcado por una fuerte concentración del mercado, la pérdida masiva de puestos de trabajo, el cierre de librerías y la primacía de títulos importados o traducciones extranjeras por sobre la producción local. Entre las conquistas de estas leyes surgió el PVP Único o Precio de Venta al Público, para garantizar que un libro cueste exactamente lo mismo en una gran cadena comercial que en una pequeña librería independiente. Además, se eximió a toda la cadena de producción del libro del pago del IVA. Así, se aseguró la igualdad de condiciones para competir, y se protegió el trabajo de autores, editores, traductores e imprenteros, y posibilitó la supervivencia de la bibliodiversidad.
Hace tiempo el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado busca derogar ambas leyes, con lo que este equilibrio mantenido durante décadas podría derrumbarse. En este sentido prácticamente todas las instancias que participan de la cadena del libro dejaron clara su oposición a esta medida.
El posicionamiento de la REUN
También las editoriales universitarias marcaron su posición a través de la Red de Editoriales de las Universidades Nacionales (REUN) que en un comunicado manifestó su profunda preocupación frente a la intención de derogar ambas leyes. Las universidades públicas argentinas, representadas en esta red, recuerdan que la producción editorial académica y regional cumple una función social decisiva: difundir el conocimiento científico, el pensamiento crítico y las narrativas locales que no responden a la lógica de maximización de ganancias de los grandes grupos transnacionales.
A estos reclamos se sumaron también colectivos de editoriales y librerías independientes de Mendoza, quienes expresaron su rechazo a la desregulación comercial del libro. Liberar el PVP al libre mercado no autorregula la competencia; por el contrario, fomenta prácticas de competencia desleal donde las plataformas masivas y las multinacionales libran guerras de precios predatorias que asfixian a los actores locales.
En el comunicado indican que la evidencia internacional muestra la falacia de que la desregulación abarata los costos. En el Reino Unido, tras la derogación del Net Book Agreement en los noventa, las grandes cadenas provocaron el cierre de la mitad de las librerías independientes del país; destruida la competencia, los precios volvieron a subir. Fenómenos similares de concentración y retracción editorial se registraron en Brasil y México con la llegada sin regulación de grandes plataformas de venta digital.
Por eso en el comunicado, al que suscribe también EDIUNC, llaman a proteger la Ley de Precio Único y la del Fomento de la Lectura para salvaguardar los puestos de trabajo del sector, la igualdad en el acceso al conocimiento y el patrimonio cultural de nuestras provincias. Y en este sentido compartimos junto a la REUN que «el libro no es solo un objeto comercial, es un vehículo de conocimiento y cultura, desde hace siglos. Lectores, autores, editores y libreros merecen más y mejores libros».